HACIA EL JUBILEO DEL 2000 |
Hace algunos años que escuchamos hablar del año 2000. Se sospechaba que los agoreros predijesen eventos, males y desdichas que a la vuelta de la hojas del calendario sobreviniesen inexorablemente fracturando esta época nuestra tan anodina y amnésica. Sin embargo en el ágora, en nuestras plazas públicas, coexisten los ruidos de los automóviles, las luces del mercado y alguna voz intermitente del político-administrador.
Nos preguntamos qué pasará en el año
2000; entrará el Euro, se reducirán los infortunios de alguna
enfermedad... Nada que los hombres quieran o la naturaleza nos devuelva.
-¿Qué pasará en el año 2000, dos mil años
demarcados a partir del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo?
Pienso en estos dos milenios de historia, que según las estadísticas tres de cada cinco españoles ignoran. Para muchos somos únicamente hijos de nuestra época universalizante, producto de los medios tecnológicos y de comunicación en gran parte manipulados por un poder abstracto y difuso, pero real.
¿Qué le ha sucedido al hombre durante dos milenios que están a punto de vadear? Guerras, progresos, ideas, descubrimientos, conquistas, ... sin embargo, hoy el hambre y la desigualdad es profunda. El hombre, de aquí, saciado perentoriamente en sus necesidades básicas ha comenzado a olvidar, es un ser desmemoriado. Dicen los entendidos que hoy no es posible la narración, que la causalidad es venturosa, azarosa o feliz coincidencia. ¡Triste destino de un mundo que ya no halla el hogar!
Cuando escuchamos la parábola del Hijo Pródigo en el Evangelio de Lucas (Lc 15), hay un momento en que el texto refiere que el hijo "comenzó a pasar necesidad", hasta el punto de querer "llenar su vientre con las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie se las daba". Aquel ser arrojado en un país extranjero buscaba todavía, porque estaba acostumbrado, la mejor manera para salir bien parado de la situación. Se acabaron lo recursos, ninguna posibilidad razonable se le ofrecía para saciar el estómago. Su razón práctica estaba al borde. Estaba hambriento y desorientado.
Todo había empezado, cuando exigió para sí parte de la fortuna de su padre renunciando al mismo tiempo a ser hijo.
Al cabo de 2000 años, esta situación puede reflejar la condición de muchos humanos que sienten el vacío y la frialdad de aquel "nadie se las daba".
Dice el texto que el hijo "entró en si mismo", "in se autem reversus", "se volvió hacia si mismo". Y sin embargo, en este movimiento hacia dentro, no nos dice el texto que hallase algo en si mismo. Su interior o inteligencia está vacía de todo contenido. Tuvo que dirigir su mirada hacia atrás, regresando por el camino que le había llevado tan lejos. La memoria de su origen le permitió exclamar:
"-¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre!"
Cuando el hombre comienza a tener una mirada distante de reflexión es cuando puede empezar a tomar conciencia de su ser, de su situación, dónde está arrojado. A un cierto punto la misma inteligencia práctica del hijo, porque es inteligencia, algo humano, le reenvia a la memoria del padre. En la casa del padre hay pan en abundancia.
En el cristianismo, heredero de la tradición judía, el hombre encuentra su única posibilidad, la salvación, en la historia; una historia donde hay un Padre. Como balance de 2000 años de pensamiento nuestra civilización heredera del mundo clásico no ha sido capaz de volver hacia si misma y cuando lo ha hecho ha encontrado el vacio o nihilismo, la nada de lo humano, la fatalidad de los acontecimientos. No ha hallado la memoria. Con la Ilustración ha querido desgajar la herencia y el legado del Padre, a partir de las propias fuerzas, se ha deshumanizado y deslizado los ideales a la posesión de objetos y de conocimientos instrumentales.
Se impone al final de un milenio que sepamos volver hacia nosotros mismos, _¿qué nos ha pasado?, hacer memoria y hallar la referencia histórica en la casa del Padre.
Aquel joven recapacitando se dijo "me levantaré", "surgam", (anastàs); nada se dice de su posición anterior; interiormente estaba postrado, humillado, tendido en tierra, "muerto de hambre", Se levantó, es decir, resucitó. Nació en su interior la esperanza. Se puso en movimiento, tomó el camino de vuelta al pan, al hogar; al Padre.
"Se dijo: -Me levantaré, iré a mi padre".
ALGUNOS ELEMENTOS TEMÁTICOS
PARA EL AÑO 1999 - AÑO DEL PADRE
Hay algo irresoluble en la condición humana que sólo puede ser desvelado a la luz del misterio de Dios mostrado en Jesucristo. "Sed hijos, no esclavos" nos dice el Papa Juan Pablo II: Mientras se aproxima el tercer milenio de la nueva era, el pensamiento se remonta espontáneamente a las palabras del apóstol Pablo: &laqno;Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer» (Gal 4, 4).[...] San Pablo subraya en este fragmento que el Hijo de Dios ha nacido de mujer, nacido bajo la Ley, venido al mundo para rescatar a los que se hallaban bajo la Ley, para que pudieran recibir la filiación adoptiva. Y añade: &laqno;La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá, Padre!». Su conclusión es verdaderamente consoladora: &laqno;De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por voluntad de Dios» (Gal 4, 6-7). (Tertio Millennio Adveniente 1)
La Tertio Millennio Adveniente (TMA) invita a una visión amplia y renovadora que tiene en cuenta la cultura y las perspectivas de esta época. "La Puerta Santa del Jubileo del 2000 deberá ser simbólicamente más grande que las precedentes [...] No puede atravesar el umbral del nuevo milenio sin animar a sus hijos a purificarse, en el arrepentimiento, de errores, infidelidades, incoherencias y lentitudes. Reconocer los fracasos de ayer es un acto de lealtad y de valentía que nos ayuda a reforzar nuestra fe, haciéndonos capaces y dispuestos para afrontar las tentaciones y las dificultades de hoy" TMA 33. A.- Dentro del programa de una nueva Evangelización, la preparación a la que nos invita el documento, se encuentra entre dos términos, uno teórico y otro práctico. 1. - La Iglesia está llamada al anuncio de la misericordia de Dios: "El anuncio de la conversión como exigencia imprescindible del amor cristiano es particularmente importante en la sociedad actual" nº49. Este anuncio quiere llegar a dar contenido a la esfera ética que hoy parece desvanecerse, a un código ético subjetivista o formalizado. 2. - Y al "redescubrimiento e intensa celebración del sacramento de la Penitencia en su significado más profundo" TMA 50
En sentido amplio invita a la apertura desde la fe ante los problemas y el clima espiritual de finales del segundo milenio. Si la comunidad eclesial discierne y pide perdón a Dios Padre, sabrá anunciar la misericordia de Dios.
B.- Algunas claves temáticas del documento:
1. - Temporales: Cercania y preparación del aniversario. El "tiempo oportuno de la Encarnación"
2. - La Teología de los jubileos (cf nº 11-16) y práctica en la "condonación de la deuda externa" TMA 51. "La alegría de un jubileo es siempre de un modo particular de gozo por la remisión de las culpas, la alegría de la conversión. TMA 32.
3. - Con similitud ritual, en un ámbito de peregrinación, "hacia la casa del Padre" Es propuesta la narración evangélica del Hijo pródigo (Lc 15,11-32) TMA 49.
Esta peregrinación afecta a lo íntimo de la persona, prolongándose después a la comunidad creyente para alcanzar la humanidad entera TMA 49. a) Es una invitación a expandir el perdón desde la persona a la humanidad, como si fuera dispuesto este itinerario en círculos concéntricos; "deberá llevar a todos a emprender [...], un camino de auténtica conversión TMA 49. b) Será, por tanto, oportuno, especialmente en este año, resaltar la virtud teologal de la caridad TMA 50. c) ¿Cómo no subrayar más decididamente la opción preferencial de la Iglesia por los pobres y los marginados? [...] total condonación, de la deuda internacional, que grava sobre el destino de muchas naciones [...] diálogo entre culturas diversas TMA 51; "diálogo interreligioso" TMA 53.
4. - Lo más novedoso de este documento es que la Iglesia se dispone a pedir perdón (cf. LG 8); esto sorprende. Se propone en los nums. 33-34 una especie de examen de conciencia para la misma Iglesia a partir de la memoria histórica del 2º milenio. La Iglesia en general tiene un cauce adecuado y cuando pide perdón a Dios, a través de cada celebración, y en modo específico a partir del itinerario cuaresmal en la noche de Pascua. "Así es justo que, mientras el segundo Milenio del cristianismo llega a su fin, la Iglesia asuma con una conciencia más viva el pecado de sus hijos recordando todas las circunstancias en las que, a lo largo de la historia, se han alejado del espíritu de Cristo y de su Evangelio, ofreciendo al mundo, en vez del testimonio de una vida inspirada en los valores de la fe, el espectáculo de modos de pensar y actuar que eran verdaderas formas de antitestimonio y de escándalo" La Iglesia, aun siendo santa por su incorporación a Cristo, no se cansa de hacer penitencia: ella reconoce siempre como suyos, delante de Dios y delante de los hombres, a los hijos pecadores. Afirma al respecto la Lumen Gentium: &laqno;La Iglesia, abrazando en su seno a los pecadores, es a la vez santa y siempre necesita de purificación, y busca sin cesar la conversión y la renovación» [...] TMA 34. Entre los pecados que exigen un mayor compromiso de penitencia y de conversión han de citarse ciertamente aquellos que han dañado la unidad querida por Dios para su Pueblo. A lo largo de los mil años que se están concluyendo, aún más que en el primer milenio, la comunión eclesial, &laqno;a veces no sin culpa de los hombres por ambas partes», ha conocido dolorosas laceraciones que contradicen abiertamente la voluntad de Cristo y son un escándalo para el mundo. Desgraciadamente, estos pecados del pasado hacen sentir todavía su peso y permanecen como tentaciones del presente. Es necesario hacer enmienda, invocando con fuerza el perdón de Cristo. ----- Luis Fernández de Eribe |
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