El
pasado 27 de abril, comenzamos el nuestra peregrrinación al Castillo de Javier,
en Navarra. Salimos, por la tarde, desde nuestros pueblos, 380 peregrinos, entre
jóvenes de 15 años en adelante y sacerdotes. Nuestro primer destino: Pamplona.
Al llegar allí, nos alojamos en un polideportivo.
Nos levantamos casi de madrugada, y después de desayunar y
saludar al Señor con las laudes, el autocar nos llevó a Lumbier, donde
comenzamos la marcha rezando el Rosario a la Virgen, para que nos guiara a la
meta. Caminamos entre cantos y bromas, reunión por grupos, comida y
confesiones, que no dejaron descansar a los 14 sacerdotes que nos acompañaban.
El último tramo antes de llegar al Castillo
,
meditamos la vida de san Francisco Javier, en las estaciones del Via Vitae,
y como broche final, la entrada en la Iglesia del Castillo, para celebrar el
momento más importante, la Eucaritía. Después de ésta, una buena ducha y la
cena para reponer fuerzas para la genial velada.
Al día siguiente, tras visitar el Castillo, partimos hacia
Soria, donde nos esperaba nuestro obispo para celebrar con nosotros la Misa.
Volvimos a casa con la alegría de habernos encontrado con Cristo vivo y con su
Iglesia en nuestra vida.
Israel Esteve